FUNDACIÓN LA EMPATÍA

La Fundación La Empatía, es una entidad sin ánimo de lucro que trabaja en el desarrollo de comunidades vulnerables en Colombia en 3 ejes principales: desarrollo social, asociatividad y desarrollo económico. Este último se enfoca en el fortalecimiento de pequeñas y medianas asociaciones y unidades productivas; con el fin de promover la comercialización de los productos y transformar su actividad productiva de una economía de subsistencia a una economía de mercados. Este proyecto se consolida gracias a la experiencia de más de 10 años del equipo de trabajo y las socias fundadoras. Actualmente La Fundación en su experiencia e implementación de proyectos tiene alianzas con actores como USAID, Fundación ANDI, Fundación Argos, Ayuda en Acción, Allianz, Grupo Aval, Air-e y empresas privadas que aportan, cada una desde su conocimiento, a la consolidación de estrategias y planes para el desarrollo de diferentes comunidades en distintas regiones del país. Durante la ejecución de estos proyectos, la empatía se ha destacado debido a la forma de intervención social; la lectura real del territorio y la gestión de oportunidades para el mismo, han permitido que cientos de personas pertenecientes a grupos indígenas, víctimas del conflicto o firmantes del acuerdo sean gestores de su propio desarrollo comunitario.

NUESTROS PRINCIPIOS

La Comunidad decide

Las comunidades son protagonistas de su propio desarrollo y son ellas mismas las que determinan su propio camino. Sobre las rutas que ellas trazan, se articulan las entidades públicas y privadas para ayudar a conseguir la meta: no para dictarla. Porque nadie puede dictar las metas de una comunidad sino ella, que conoce su propio contexto y tiene una condición singular, que impide llegar a ella con una receta general. Al revés: no hay recetas generales; no hay modelos replicables. Cada proceso es un traje a la medida de las necesidades y de las oportunidades de cada lugar. O dicho de otro modo: el trabajo comunitario de La Empatía no se asemeja a las piezas producidas en serie sino a las artesanías.

El Desarrollo es Integral

El centro de nuestro trabajo es la dignidad de las personas: esa es la fuerza de gravedad que sostiene nuestros esfuerzos. Trabajamos siempre con una mirada integral del desarrollo que defienda la idea básica de que todos merecemos una vida digna sin importar el contexto, la raza, el estrato o el género: todas las personas merecen que sus hijos vayan al colegio y tengan una buena educación, todas las personas merecen tener acceso a la atención en salud, a los servicios básicos: a llevar una vida digna y feliz.

Liderazgo Comunitario

No queremos sustituir liderazgos sino apoyar los que existen: nuestra labor no es autoproclamarnos líderes de lugares en que no crecimos, sino promover las voces libres que existen en cada comunidad: en nuestro trabajo siempre entenderemos que es más importante escuchar que hablar; y siempre defenderemos la expresión libre y plural de cada comunidad de la cual tomaremos nota para aprender.

Procesos y No Proyectos

Daremos prioridad a los procesos, no a los proyectos: al camino, no a las metas. El proceso es un tejido: implica dialogar, participar, lograr consensos de soluciones concretas para problemas concretos. Pero, sobre todo, el desarrollo se basa en la articulación: la articulación que precisamente se logra gracias a los procesos. De nada vale construir un hospital si no hay médicos; de poco sirve ofrecer tierras y semillas a comunidades que no tienen carreteras para sacar al mercado sus productos; de nada valen los comedores comunitarios si no hay agua, o conseguir computadores para pueblos sin internet. Se trata de entender los circuitos para saber conectar los alambres; de entender el plano antes que de donar los ladrillos. Pensar en procesos implica construir sobre lo construido.

Alianzas

Las soluciones se tejen entre todos: sin mesianismos ni redentores y pensando siempre en el bienestar colectivo. La comunidad está en el centro y es dueña de su destino. No creemos en comunidades benefactoras sino en comunidades socias, protagonistas de sí mismas. Sumar no significa conseguir recursos cuantiosos; todos los aportes son valiosos, en especial los que provienen del conocimiento y compromiso, y no necesariamente del dinero.